
Este cinismo en la política, en la ultraderecha en particular, no es exclusivo de México; es lo propio de la derecha internacional. Por ello, es que la oposición en México se siente respaldada.

Hay algo mucho más valioso que cualquier avance tecnológico: la dignidad humana, la justicia y la fraternidad.

La cultura popular al banquillo, obligada a explicar por qué merece existir mientras el país duele, y el entusiasmo juvenil como frivolidad culpable.