COLUMNAS PLEBEYAS

Palantir: El Gran Hermano - Sentido Común

Una de las empresas más grandes del mundo de la IA …publicó un manifiesto que propone un modelo de sociedad en el que el Estado se transforma en una filial de su propia infraestructura digital.

26/05/2026

Por Tania Arroyo Ramírez

 

En 1984, obra escrita por George Orwell, se propone un modelo de sociedad distópica controlada por el Gran Hermano, el líder supremo del Partido que vigila cada aspecto, por insignificante que sea, de la vida privada de los ciudadanos. En ella, Winston Smith, el protagonista, trabaja para el Ministerio de la Verdad reescribiendo la historia en razón de los intereses del régimen. Para que esta sociedad funcione, es imprescindible un factor: el control total y la manipulación de la información a través de la tecnología.

 

Como en la novela, el 18 de abril de 2026, Palantir, una de las empresas más grandes del mundo de la Inteligencia Artificial (IA) y del software de análisis de macrodatos, publicó un manifiesto que propone un modelo de sociedad en el que el Estado se transforma en una filial de su propia infraestructura digital. La propuesta resume en 22 puntos el libro “La república tecnológica” publicado en 2025 por Alex Karp, director de la empresa, de tal manera que ahí se expresa su visión tecnopolítica en un listado que, curiosamente, parece elaborado por IA.

 

De ella destacan cuatro puntos. El primero denuncia la falta de compromiso del sector tecnológico con la defensa de la patria y la hegemonía estadounidense. Dice: “La élite de Silicon Valley tiene la obligación positiva de participar en la defensa de la nación”, posicionándose en contra del consenso antimilitarista que predomina en la élite del desarrollo tecnológico.

 

En el punto IV se afirma que el soft power (poder blando) es insuficiente para que las sociedades “libres” y “democráticas” se impongan en el mundo. El contexto actual de rivalidad geopolítica, enfatiza, requiere mucho más que un llamado moral: “Exige hard power (poder duro), y el hard power de este siglo se basará en el software.” Este planteamiento reniega de la proyección consumista y propagandística de los desarrolladores, llamándolos a asumir un enfoque bélico.

 

El punto XVI celebra que personajes como Elon Musk, además de usar su creatividad para acelerar la evolución tecnológica, sean partícipes de las “grandes narrativas” que atañen a la sociedad estadounidense. Aquí se hace una defensa a ultranza de los emprendedores tecnológicos como una clase legítima para dirigir la sociedad.

 

Por último, en el punto XVII se manifiesta la obsesión neorreaccionaria de sustituir la intervención humana en la gestión de la delincuencia por una “policía predictiva” basada en IA, experimento que ya fue realizado, por ejemplo, en Nueva Orleans, en 2012, cuando el Departamento de Policía, junto con Palantir, activaron un programa de vigilancia predictiva. Desde aquí se sugiere la sustitución del Estado democrático, puesto que, según esta visión, Silicon Valley debe tener un papel mucho más activo en la lucha contra la delincuencia.

 

Hoy en día, el debate no es si la IA determinará el futuro de la humanidad. En realidad, la discusión es si funcionará como un amplificador universal que potencie la creatividad y el razonamiento humanos, como sostiene Michael Levitt, Premio Nobel de Química (2013), (BastillePorstGlobal, 2026), o bien, evolucionará hasta volverse una entidad superinteligente que, al darse cuenta de que el ser humano es la mayor amenaza para el ser humano, se convertirá en una especie de Gran Hermano, o peor aún, al percatarse de que no nos necesita, optará por aniquilarnos, como el Premio Nobel de Física (2024), “padrino de la IA” y exdirector de Google, Geoffrey Hinton, dijo que podría suceder (CNBC.makeit, 2025)