
Hay algo mucho más valioso que cualquier avance tecnológico: la dignidad humana, la justicia y la fraternidad.

La cultura popular al banquillo, obligada a explicar por qué merece existir mientras el país duele, y el entusiasmo juvenil como frivolidad culpable.

La mejora sin precedentes del índice de paz en nuestro país, reportada por el Institute for Economics & Peace, no puede quedar solo en estadísticas de seguridad; de ahí el valor de las acciones asociadas a la llamada paz positiva que aquí se construye.