Parapapá

Columnas Plebeyas

Le voy a dar un par de datos duros: en el 40 por ciento de las familias de México no existe un padre y en la capital del país tres de cada cuatro señores no pasan pensión alimenticia.

Con estos datos usted tiene varias opciones, le pido que escoja una.

  1. Pienso que son cifras tremendas y me gustaría tener más información para entender por qué.
  2. Tengo ganas de irme a la cantina a llorar por el padre que nunca tuve o por el hijo que abandoné.
  3. Culpo a la bola de mugrosos ideologizados de izquierda que quieren destruir la familia con su feminismo y sus derechos humanos

Si escogió la c, le recomiendo que se afilie al Partido Acción Nacional (PAN): cumple usted perfectísimamente con el perfil. Si escogió la b, a lo mejor le conviene informarse un poco más, porque el ciclo de dolor se puede romper. Si escogió la a, le invito a problematizar.

A raíz del día del padre se han dado una serie de reflexiones sobre la figura de la paternidad, que me parecen muy positivas. Hay un reclamo justo de miles de mujeres por las formas en las cuales una paternidad machista agudiza las violencias y las desigualdades. 

Si se tiene una criatura en equipo, pues lo que se espera es que las partes del equipo aporten de forma más o menos equitativa a la gran tarea de la crianza. Si una de las partes se raja, no hay que ser brillantes para deducir que es injusto y que la otra parte va a parir chayotes para sobrellevar la carga.

Ahora, aquí el detalle es preguntarse por qué el mayor porcentaje de quienes se rajan son hombres. Se rajan desde el tiempo, la dedicación, el dinero, la presencia y el amor.

Desde los feminismos analizamos que las tareas de cuidado están totalmente desligadas del rol de la masculinidad. A los niños no les dan muñecos para cuidar y alimentar, ni les enseñan a jugar a la comidita. La idea de cuidado asociada con la masculinidad es matar al dragón cuando ataque a la damisela. Llámenme loca, pero tomando en cuenta que la mayor parte de nuestra vida lavamos más el baño de lo que peleamos contra dragones, valdría la pena pensar que a lo mejor es buena idea educar a todas las criaturas a participar más en las tareas del hogar y menos en batallas epopéyicas.

En el rol masculino tradicional lo importante es llevar el dinero a casa, aunque nunca cuides, conozcas, duermas, converses, juegues y entiendas quiénes son tus hijos.

En el rol masculino tradicional, desde un sistema extractivista y neoliberal, la frustración por el éxito siempre insuficiente es tal que los escapismos de la responsabilidad están a la orden del día. Ser un hombre que nunca será alfa debe ser una pesadilla. 

El punto es que mientras las masculinidades tradicionales se caen a pedazos por inoperantes y crueles tres de cada cuatro criaturas está creciendo con la mitad de los recursos con los que podría crecer y cuatro de cada diez crece en una familia cuyo padre se fue por cigarros y no regresó.

¿Se necesita un papá para ser humano completo? No. Lo que se necesita es una reflexión seria y colectiva sobre las millones de combinaciones familiares que habitamos y la gran riqueza que eso significa, y sobre la brutal crisis de masculinidad que hace que haya un problema de paternidades miserables.

El problema no es la paternidad, es la miseria machista y patriarcal. Muchos hombres están reflexionando sobre esto y actuando distinto, pero no son suficientes.

Recuerden esto: tres de cada cuatro padres no pasan pensión. Tres de cada cuatro optan por la miseria machista y patriarcal.

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