De los segundos pisos

Columnas Plebeyas

A pesar de que creo firmemente en la continuidad de la cuarta transformación de la mano de la doctora Claudia Sheinbaum, debo expresar mi inquietud frente a uno de sus elementos discursivos más significativos los últimos meses: hablar de construir un “segundo piso” de la transformación. Si bien comprendo las virtudes y las buenas intenciones de la ya nombrada frase, pues habla de complementar las conquistas sociales, institucionales y políticas del presente sexenio; hay distintos aspectos que, buscando mayor profundidad, chocan con la realidad mexicana y, sobre todo, con el ¿qué hacer? durante el segundo sexenio de la 4T. 

En primera instancia, dentro de la analogía con la construcción, la construcción responsable de un segundo piso implica que se tienen cimientos sólidos. De lo contrario un temblor, un huracán o cualquier incidente con cierta fuerza hará colapsar a los dos pisos en conjunto. En el caso del presente sexenio, si bien ha habido avances considerables en la cimentación legal, institucional y política de la transformación, hay que considerar dos aspectos.

El primero es que aquí donde tratamos de construir es un suelo particularmente difícil de cimentar, pues 40 años de un aluvión de neoliberalismo corrupto se han encargado de erosionarlo, por lo cual es particularmente inestable. La otra razón es que un sexenio fue un tiempo corto para transformar la vida pública del país, se trató solamente del comienzo. Si a lo anterior sumamos que la reacción se ha encargado de obstaculizar a toda costa por la vía legislativa y judicial cada iniciativa de transformación de la vida pública, resulta en que ha habido avances en la cimentación de la 4T, pero habrá que excavar con mayor profundidad para encontrar la solidez necesaria para construir.

En segunda instancia, es imposible no relacionar el término segundo piso con el segundo piso del periférico, sobre todo si uno reside en la CDMX. La primera parte la construyó AMLO, y sigue siendo pública; en cuanto a la segunda parte del piso adicional al periférico, la construyó el sucesor de López Obrador en la jefatura de gobierno del D.F., Marcelo Ebrard. A diferencia de la construcción de nuestro actual presidente, la del excanciller destacó por la explotación privada de los derechos de transporte de las y los ciudadanos.  

El pueblo optó en la encuesta para definir la precandidatura presidencial de MORENA por la opción de la doctora Sheinbaum, probablemente porque ella es más cercana a la concepción de lo público de AMLO. La encuesta desechó a Ebrard por sus comportamientos facciosos dentro del partido, por su interés en los pactos cupulares más que en el territorio, por su obsesión con el cargo más que el encargo; pero también porque prefirió una mujer que construyó un segundo piso para que pase un trolebús, no uno donde los automovilistas paguen por circular a una empresa privada. 

Por ello también, hablar de segundo piso me incomoda. Siento que es importante distanciarse del discurso privatizador y neosalinista de Ebrard, y la expresión segundo piso inevitablemente lo recuerda porque fue una de sus principales obras y sellos distintivos al frente de la capital.

Un tercer elemento para tomar en cuenta es lo que las personas más leales al presidente, como el Dr. López Gatell y la propia Dra. Sheinbaum han mencionado en sus discursos: la cuarta transformación debe profundizarse y radicalizarse. Profundizarse dentro de las instituciones públicas y radicalizarse en el término positivo del término: ir a los problemas desde las causas. Algo más cercano a la realidad y que nos devuelve al primer punto: ¿Por qué hablamos de construir un segundo piso si, nosotros mismos lo afirmamos, lo que hace falta es continuar cimentando? 

Sin duda para continuar profundizando y radicalizando la 4T hará falta, más allá de ganar la presidencia, la consecución del plan C. Esto para implantar las reformas constitucionales necesarias en los distintos ámbitos que nos permitan tener un mejor país, una nación más justa. Parafraseando a Eduardo Galeano, seguir construyendo una nación “que sea la casa de todos y no la casa de poquitos y el infierno de la mayoría”. 

Cerrar