Preguntas en torno a los Archivos de Epstein
Digo que el mundo no parece convulsionarse porque no deja de ser trágicamente notorio cuánto hemos normalizado la barbarie.
Digo que el mundo no parece convulsionarse porque no deja de ser trágicamente notorio cuánto hemos normalizado la barbarie.
Los gobiernos conservadores buscan limitar la influencia del Estado en los mercados, pero uno ultraconservador, sin pudor, se radicaliza, mezcla el nacionalismo con una visión autoritaria del ejercicio del poder.
La calle es porque el pueblo la camina, ese que ahora se ha puesto en el corazón de todas las cosas, que es el centro de la política, que ha elegido en su gran mayoría ir del lado de la conciencia social.
¿Y qué quiere esta ultraderecha en Estados Unidos? Dominio total: volver a la época del colonialismo más salvaje que ha existido, pero con una justificación divina.
A nivel internacional, resistir e impulsar alternativas al “único mundo posible” diseñado por EE.UU. sólo es factible en la unidad nuestroamericana.
El peligro alarmante de la ultraderecha no es algo estrictamente nuevo, sino el renacimiento de un grito que se creía clausurado, superado y guardado bajo llave.
En el norte y en el sur buscamos lo mismo: que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparezca de la tierra.
Trump está dejando claro algo que siempre ha sido cierto: las intervenciones estadounidenses en la región nunca han tenido como objetivo la democracia.