Por Jorge Tonatiuh Martínez Aviña
Algunas estadísticas señalan que más del 60% de los argentinos tienen ascendencia italiana, y es que la migración del país europeo a Argentina ha estrechado su cultura. Y si bien sociedad, política y economía presentan vastas diferencias, actualmente comparten una singularidad: ambas naciones son gobernadas por políticos de ultraderecha; Georgia Meloni en Italia y Javier Milei en Argentina.
Desde un punto de vista económico, los gobiernos conservadores buscan limitar la influencia del Estado en los mercados, pero uno ultraconservador, sin pudor, se radicaliza, mezcla el nacionalismo con una visión autoritaria del ejercicio del poder, lo que se traduce en una reducción inmediata del bienestar de la población de menores ingresos. Para los gobiernos conservadores, los indicadores macroeconómicos son la panacea y atajarían cualquier programa o política que beneficie a la población con tal de ahorrarse unos euros o unos pesos.
En Italia, Meloni desmanteló el modelo de renta universal mínima y se niega a establecer un salario mínimo legal, generando protestas de sindicatos por todo el país. El resultado es que el número total de personas en pobreza absoluta se mantiene en los máximos niveles de la última década, afectando particularmente a menores y a hogares extranjeros. Las cifras muestran que casi una de cada diez personas en Italia vive en pobreza absoluta, lo que significa que no pueden costear los bienes y servicios esenciales para un nivel de vida mínimamente aceptable.
El caso de Milei es aún más escandaloso. Desde que “El León” ascendió al poder, inició una serie de recortes brutales a la cuenta pública, con especial saña contra pensionados y jubilados. En 2024, el actual presidente argentino publicó un decreto que evitó la recuperación de la pérdida del poder adquisitivo que las personas adultas mayores sufrieron a raíz de los elevados niveles inflacionarios del año previo. Algunos especialistas indican una pérdida del 23% en 2024. Con esta modificación, Milei ligó el crecimiento de las pensiones a la inflación, y su recorte fue la principal herramienta para alcanzar el equilibrio fiscal.
Otra característica que une a estos dos países es la represión a las protestas por la injusticia económica que viven sus poblaciones. En 2025, en Italia se aprobó el decreto de seguridad contra las protestas públicas, los carteristas y los ocupas, el cual prohíbe el llamado cannabis legal. Por cierto, la actual primera ministra, Giorgia Meloni, surgió del Movimiento Social Italiano (MSI), partido profascista, y hace algunos años describió a Mussolini como “un buen político”, asegurando que el dictador actuó siempre en favor de Italia.
Por su parte, en Argentina la represión contra los adultos mayores es inhumana. El 12 de marzo de 2025, más de un centenar de personas fueron detenidas, incluyendo dos niños, y al menos veinte manifestantes debieron ser hospitalizados por la acción represiva de la policía.
En Italia y en Argentina gobiernan personas con poco interés por sus pueblos; piensan que la economía es mantener a raya el déficit y controlar la deuda y la inflación. Cuando en realidad la política económica debe buscar, antes que cualquier cosa, el bienestar de todos.