El hambre como política de Estado

Columnas Plebeyas

En la era Milei, el hambre se convirtió en una política de Estado. La reestructuración de los ministerios y oficinas estatales dejó en evidencia que el principal interés de la gestión libertaria está en los números macro de la economía, no en la gente. El aumento del desempleo y las altas tasas de inflación, que impactan en los precios de las viviendas y los alimentos, forman parte de uno de los peores escenarios que vive Argentina.  

El flamante Ministerio de Capital Humano, que reunió bajo su órbita las áreas de Educación, Trabajo, Salud y Desarrollo Social, se caracteriza por su gestión ineficiente y por la insensibilidad ante las problemáticas sociales que aquejan al país. La titular de la dependencia, Sandra Pettovello, ha demostrado desde sus inicios una absoluta incompetencia en la administración de recursos públicos destinados a los sectores empobrecidos. Bajo el lema de “terminar con los intermediarios”, el gobierno nacional suspendió la entrega de alimentos y las ayudas sociales, profundizando el hambre en Argentina.

La demonización que el Ministerio de Capital Humano construye alrededor de las organizaciones sociales impide que se abran los canales de diálogo y mediación necesarios para que los recursos lleguen a los más pobres. En su lugar, Pettovello propuso en febrero de este año que la gente con hambre “formara una fila” en la puerta del Ministerio para registrarlos y entregarles los alimentos, uno por uno. Por supuesto, más de 20 cuadras de fila sólo sirvieron para visibilizar la impericia del ejecutivo. 

Recientemente, el gobierno ultraderechista redobló su cruzada por el hambre, al rehusarse a entregar los millones de kilos de alimentos que mantenía secuestrados en los galpones del Ministerio de Capital Humano. Miles de litros de leche, harinas, aceites, puré de tomates, legumbres, entre otras mercaderías, que forman parte de los alimentos que se preparan en las ollas populares, fueron retenidos por el gobierno mileísta bajo excusas contradictorias sostenidas por el vocero presidencial, Manuel Adorni. 

La justicia federal intervino con órdenes de allanamiento y exhortó al Ministerio a elaborar un plan de distribución que, hoy en día, no ha sido presentado. En su lugar, la ministra Pettovello optó por convocar a la organización Cooperadora para la Nutrición Infantil (CONIN) y a su presidente, el antiderechos Abel Albino, para mantener el control de los recursos y tomar decisiones arbitrarias sobre su distribución, tratando de romper, así, con las redes comunitarias y de solidaridad de las organizaciones sociales. 

El hambre es el proyecto político de la Argentina de Milei. Pasar hambre en Argentina es, además, someterse a una experiencia de humillación y criminalización que violenta la integridad y dignidad de las personas. El gobierno libertario, deseoso de volver a la Argentina agroexportadora, al “granero del mundo” del siglo XIX, olvidó aclarar que no se refería a un granero para todos.  

Compartir:
Cerrar