Tiempo de mujeres con López-Gatell

Columnas Plebeyas

¿Qué significa el lema “es tiempo de mujeres”? Me lo pregunté desde que vi los primeros hashtags, con preocupación. Parecía una camisa de fuerza, en tiempos electorales, en la que teníamos que entrar, actuar y responder quienes nos consideramos mujeres.

El martes 10 de octubre, en la Casa Moctezuma de Coyoacán, se dieron cita más de 30 mujeres, de diferentes edades, ocupaciones, sectores socioeconómicos e inclinaciones políticas, para conversar con el doctor Hugo López-Gatell y hablar de las principales preocupaciones que, como mujeres capitalinas, tienen acerca de la ciudad que habitan y que el médico aspira a gobernar como candidato del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). Tuve oportunidad de conversar con varias.

En una charla que todas consideraron como horizontal y cercana, Rocío Ruiz, antropóloga social y profesora en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) campus Iztapalapa, compartió que el desenvolvimiento que tuvo el precandidato de Morena en este encuentro, su manera tan sencilla y amable de estar con la gente, fue de los aspectos que más le llamó la atención.

“Y esto es lo que más quisiera resaltar, me parece que todavía tiene una capacidad de escucha muy importante”, comentó.

Para Rocío, “estos aspectos marcan la frescura, la diferencia con otros modos de hacer política que ya están muy viciados, dentro también de Morena o de cualquier lógica partidista. Otro aspecto a señalar es que tenía algo que decir, o una reflexión o un nombre que dar para cada uno de los planteamientos que las diferentes mujeres le fuimos haciendo. Una manera de decir: ‘de esto estoy al tanto, o conozco gente, o sé de lo que me estás hablando’”.

“Creo que fue un encuentro que definiría de dos maneras: una, muy revitalizante, y dos, muy combativo; porque había mujeres con muy diversas preocupaciones, y en este caso mujeres muy diversas y de sectores muy diversos. Había trabajadoras telefonistas, mujeres trans, académicas, habitantes de Xochimilco, una variedad muy increíble. Para ser un grupo en realidad pequeño, la variedad era muy chida”, comenta, por su parte, Sandra Vanina, voluntaria en el Instituto Nacional de Formación Política (INFP) del partido.

“Todas tenían inquietudes muy importantes, que el doctor las escuchó de una manera muy atenta. Me encantó que nos habló a cada una, no se olvidaba de nadie y que, dentro de todo y pese a la diversidad, nos unían las mismas inquietudes”.

Continúa reflexionando Sandra que “aunque hay mucha diversidad, también hay unidad, algo muy bonito y quizás también dialéctico, pero hay mucha unidad en lo que sabemos que son los problemas centrales para las mujeres, que incluye a los barrios, al acceso a diversos derechos, el trabajo digno, incluye ir más allá de los programas sociales, atender las causas de raíz, y también no hacerse guaje con lo que implica”.

“Sobre todo, creo que el doctor Gatell dejó muy en claro que hay cosas que implican un estira y afloje con Hacienda, con el poder judicial, y que también se tiene que democratizar eso. Y creo que esa democratización es a lo que se refiere con humanizar la ciudad. No hacerse guaje, ser conscientes de eso y trabajar con la gente sin engaños, sabiendo las dificultades que hay en la lucha por la disputa de las instituciones y por la democratización de Estado. Fue una experiencia muy bella, que finalmente es histórica porque ¿cada cuánto un candidato convoca a mujeres de la manera en que lo hizo el doctor Gatell?”

Para Edurne Uriarte Santillán, trabajadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y colaboradora del medio Rompeviento, lo más significativo fue que “él planteó la discusión desde el feminismo, en primer término. Fue un espacio muy abierto. (…) Lo vi todo muy respetuoso y, de hecho, al final como su nena estaba ya llorando, dijo que no podía pasarle toda la carga a su pareja y que ya tenía que terminar, y así acabó”.

Contar con un candidato que asuma la perspectiva feminista sin simulación forma parte también de los efectos de que sea tiempo de mujeres. No se trata solamente de la representación política, sino de las consecuencias que provoca un movimiento social como el que enarbolan mujeres y feministas para despatriarcalizar el Estado. Esto no se logra sin los varones. Es tiempo de mujeres porque, desde la base, en la vida cotidiana, en la política y en las estructuras institucionales, germinan nuestras semillas, resultado de una lucha de más de dos siglos.

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