Killers of the Flower Moon: joder…, ¿esto es cine?

Columnas Plebeyas

“El límite está en ti mismo. Estas son sólo herramientas, las luces, la cámara y esas cosas. ¿Cuánto más puedes explorar quién eres?”.

Estas fueron las palabras que recientemente usó Martin Scorsese para referirse al cine, tras cumplir 80 años, en donde además agregó que por fin entendía a lo que se refería Akira Kurosawa cuando, también a sus 80 años, se atrevió a decir que aún no había captado toda la esencia del cine.

¿Por qué mi párrafo anterior? Por fin salió la nueva película del icónico y legendario Scorsese, Killers of the Flower Moon. Y si has seguido mis columnas hasta ahora, no te será difícil darte cuenta de que soy un férreo defensor de este gran cineasta. Pero creo que justamente por ahí va el problema.

Tratando de hacer una objetiva reflexión me di cuenta de que, más allá de mi fanatismo hacia el cineasta, creo que en los últimos años se ha vuelto más importante Scorsese en sí mismo que su propio cine, donde es más común retomar las frases de sus entrevistas que recordar alguna escena emblemática de su último filme. Y no, no me malinterpreten, no hay manera de que sus películas sean “malas” o que no “cumplan”, esto ya lo sabemos de antemano, pero al parecer ya es más un ícono para defender un Hollywood diferente que alguien que venga a cambiar o revolucionar algo en el cine.

Basta con observar las reseñas de diferentes críticos mexicanos, europeos o gringos para comprobar lo que ya sabías sobre la película: grandes actuaciones, buena construcción de la historia, trama interesante que te invita a la reflexión, pero… ¿quién fue la última persona que llegó emocionado como loco a platicarte la gran huella que le dejó la más reciente película de Scorsese? Esa exaltación que sí se sentía después de ver Taxi Driver, The King of Comedy o incluso en algunas ocasiones tras The Wolf of Wall Street (que ya tiene sus buenos 10 añitos). Y no, no hablo de la exaltación del entretenimiento (que no es mucho del agrado de Scorsese, según las afirmaciones que hace sobre el acontecer actual de Hollywood), sino de la introspección (a la que tanto apela el cineasta y que de repente pareciera pasar desapercibida, cada vez más, en su propio cine). 

Tampoco vengo de hater a despreciar el cine de Scorsese, todo mundo sabe que a la hora de hablar de este medio como arte él debe ser mencionado, pero más bien parece que por sus glorias pasadas. Esta es la gran tragedia de Hollywood, irónicamente me parece que él es el símbolo que representa de forma perfecta la decadencia de esa industria, que él tanto señala, ese que se queda en el limbo entre el ser y el deber ser, y que ya no se encuentra en la boca de los “críticos de alta cultura” ni de los “amantes del entretenimiento”.

Dicho lo anterior, encuentro perfecto recurrir a una pequeña modificación de la frase que de alguna manera el mismísimo Scorsese puso de moda y que ya se ha vuelto emblemática entre los amantes del cine para definir si un filme tiene o no calidad artística, para con ella definir las más recientes obras del mismo cineasta, entonces… Joder, ¿esto es cine?.

Killers of the Flower Moon representa, para mí,  un Hollywood que ya no se sostiene y que utiliza estas piezas para sentirse vivo todavía. Por nada del mundo sugiero que no vayan a ver esta película; al contrario, sí vayan, por favor, ya saben lo que van a encontrar… grandes actuaciones, buena construcción de la historia, trama interesante que te invita a la reflexión… ¿O no?

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