Del escepticismo a la esperanza

Plaza de la Constitución S/N

Chihuahua, México.

Recuerdo que poco antes de las elecciones del 2018 comentábamos: “Si no se gana en esta, despidámonos del país”. Claro, en ese entonces yo era muy escéptico, no concebía cómo toda esa gente que por décadas había votado alternadamente por el PRI y luego por el PAN, ahora votarían por Morena. Ese partido que solo conocían por radio y televisión, claramente, no en su mejor versión: “Es un peligro para México”, repetían hasta el cansancio.

En el mitin que AMLO convocó aquí en Chihuahua, en la Plaza del Ángel -aunque dicen que es un arcángel-, a un costado del Palacio de Gobierno, ya en plena campaña, fue cuando vi posibilidades. Lleno total, Andrés Manuel López Obrador eufórico y certero, y lo mejor, la gente literalmente encantada. Recuerdo que decía moviendo su dedito: “Nada de que ya ganamos, hay que salir a votar y además hacerlo por presidente y legisladores”. Arrasó, ganó a pesar del INE.

Mi padre, maestro normalista y de izquierda toda su vida, fue mi ejemplo. Murió dos meses antes de la elección. Murió, como muchos, sin experimentar un gobierno por el que él hubiera votado. Murió pensando, seguramente, que de nuevo el sistema aplastaría al entusiasmo.

Somos clase media baja o clase baja alta, y aun así nos las arreglamos para asistir al mitin de separación del PRD en el 2011, creo. A la marcha del 27 de noviembre del 2022, a la de la expropiación petrolera del 2023 y no quisimos perdernos un grito con nuestro presidente, por lo que asistimos a este último (penúltimo del sexenio). ¿Quién con dos dedos de frente no puede amar a nuestro presidente? La cuestión es si mucho, más que mucho, o como nosotros, mucho muchote. Creo que todo eso que amamos de él es exactamente lo que los opositores no toleran. Nuestro presidente es la antítesis de los opositores, lo que ellos nunca serán, y eso no se lo perdonan; Inteligente, valiente y congruente siempre.

Te retiras, presidente, pero ni creas que te vamos a olvidar. Se hablará de ti en todos los rincones del país, en los cumpleaños, en las bodas, en las reuniones familiares. ¿Cuántos padres nombrarán a sus hijos Andrés Manuel?

Gracias por devolvernos el orgullo de ser mexicanos, ¡gracias, Andrés Manuel López Obrador!

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