Quienes se opusieron a la reforma electoral antes de que siquiera fuera divulgada insistieron en que México había vivido, desde 1977, una “transición a la democracia”. Esto, por supuesto, es una falacia. México vivió un régimen de Partido Único, el PRI, con elecciones simuladas. Tras el fraude de Miguel de la Madrid a favor de Carlos Salinas de Gortari en 1988, comenzó una movilización popular para hacer valer el sufragio, la mayoría democrática, y los mandatos populares. Todas las reformas en las leyes fueron por la presión popular, sus movilizaciones, y presencia en la vigilancia electoral.
Es falso también, como sostienen los opositores, que todas ellas se hayan dado en un ambiente de diálogo. Murieron cientos de ciudadanos por defender la voluntad popular, asesinados por las fuerzas del Estado. Las instituciones electorales, así como los partidos políticos, se conformaron con administrar el desvío de la voluntad popular a través del financiamiento ilegal de Vicente Fox, el desafuero de López Obrador y el fraude perpetrado por Acción Nacional a favor de Felipe Calderón; la compra descarada del voto con Enrique Peña Nieto, con dinero de Odebrecht; y la burla posterior de la supuesta “pluralidad” en un Pacto por México que entregó el país a los especuladores extranjeros. Mientras la calle presionaba por una verdadera democracia, los intelectuales del régimen insistieron durante cuarenta años en que estábamos en una transición que nunca terminaba, pero que iba financiando organismos autónomos, cúpulas de los partidos y hasta institutos de estudios jurídicos. Durante cuarenta años sostuvieron el “haiga sido”.
En este número de Sentido Común queremos dar por zanjada la cuestión. No hubo transición democrática alguna. Lo que existió fue una decisión férrea y sostenida de un movimiento popular a favor de una transformación pacífica que usó las urnas para irrumpir en la vida política reservada a las élites. Ese fue el gran acontecimiento de 2018. Para llegar a él necesitamos voluntad, decisión, e inteligencias colectivas. Documentamos aquí los fraudes, las deslealtades intelectuales y las maquinaciones en contra de la voluntad popular que sufrimos durante esos mismos cuarenta años. Bienvenidos al fraude de la transición democrática.