COLUMNAS PLEBEYAS

1971: el origen de la crisis económica contemporánea - Sentido Común

1971 […] el punto de inflexión en el cual Estados Unidos comenzó a convertirse en un país deficitario

18/03/2026

Por Oscar Rojas

1971 es un año crucial para comprender la crisis actual que atravesamos. Conocido como el Shock Nixon, la declaración de inconvertibilidad entre el dólar y el oro significó el abandono del gran intento histórico por restituir las condiciones de relativa estabilidad derruidas bajo la Primera Guerra Mundial. El “mundo de ayer”, como nos lo cuenta Stefan Zweig, jamás volvió a ser el mismo desde que el desarrollo industrial desató una violencia amplificada que cimbró la humanidad. 

Es bajo este contexto que, en 1944, los acuerdos de BrettonWoods fueron un intento de estabilización de los superávits y déficits de los diferentes países a través de un mecanismo de administración monetaria conjunta. Mientras que Keynes intentaba establecer una moneda nueva que no fuera la de un país en particular –el famoso bancor–, el Plan White de los estadounidenses tuvo como objetivo estratégico colocar al dólar en el pináculo del sistema financiero internacional. Esta última opción fue la vencedora.

El periodo de posguerra, considerado por muchos como la época de oro estadounidense nos describe un país fuertemente industrializado, cuyas exportaciones no solo alcanzaban para inundar otros mercados con sus mercancías,sino que también le permitieron proyectar la industrialización de otros países, específicamente Alemania y Japón, a través de los que se conoció como el Plan Marshall, fijado como un programa de ayuda directa para lograr el fortalecimiento de estas economías antes devastadas por la guerra, pero necesarias durante la Guerra Fría para contener el avance del bloque soviético. 

El problema, como se encuentra bien documentado en la literatura económica, es que una moneda nacional proyectada como moneda mundial siempre traerá una paradoja denominada dilema de Triffin en honor al economista belga que la enunció en una comparecencia enEstados Unidos en los años 60 en la que el sistema de estabilización bajo una moneda única funciona siempre y cuando el país que domina el patrón monetario seasuperavitario. Hace falta un debilitamiento hacia el déficit para que lo que ayer significó la posibilidad de inundar con liquidez el mercado mundial, hoy se convierta en una carga mortal de deuda y desbalance crónico. 

1971 no solo fue el año en el que se declaró la inconvertibilidad del dólar y el oro, desbaratando los acuerdos de Bretton Woods, sino también el punto de inflexión en el cual Estados Unidos comenzó a convertirse en un país deficitario. Desde entonces, el permanente abuso del derecho de emisión primaria de la moneda mundial, a través de lo que se conoce como la “flexibilización cuantitativa”, generó el propio abultamiento de la deuda (38 billones) y el balance deficitario (300 mil millones de dólares) que hoy sufre el vecino del norte. Son los símbolos de la imposibilidad de que el dólar continúe como referencia monetaria. 

Este sistema de 1971 pronto encontró en el petróleo una base sólida que le permitió propagar el uso del dólar como divisa clave. La obligación de los países de comerciar la energía en dólares fue el elemento que selló este dominio. Por ello es que la reciente señal del gobierno iraní (marzo de 2026) de permitir el tránsito de buques petroleros por el estrecho de Ormuz solo si el comercio se realiza en yuanes chinos representa un símbolo profundo de que el sistema dólar ha perdido sus fundamentos históricos. Es así que la actual guerra no solamente es un conflicto estratégico militar, sino también una estrategia económica que apunta al propio corazón del viejo sistema de 1971, que ya ha llegado a su final histórico.